Alma y fotografía

Foto: Javier Semprún

“Dios hizo la luz no solo para mostrar al mundo que somos bellos,

sino para que podamos descubrir la belleza que hay en el mundo”.

F. Hendersson Miles, 1962 

 

Querido agente Smith:

Hoy he puesto de salvapantallas en mi ordenador una foto netamente urbana de Casandra y Martina, mis nietas, como usted ya sabe, apoyadas en un muro colorido y sucio de pintadas cuya interpretación dejo a sus expertos de la agencia.

Por su actitud se desprende que no estaban por la labor de ponerse para otra foto, y supongo que tiene una explicación. Imagino que se debe a que entre su madre, sus abuelos, sus tías, sus primas y no sé quién más, hemos sobrepasado de largo el I.F.I.NN. de ambas, y su ánimo se resiente. El IFINN (Índice de Fotos Inolvidables de los Niños) es un  baremo  desarrollado por el doctor Eissenghendeldorf, director del Departamento de Psiquiatría Familiar de la Universidad de Liepaja (Letonia), que indica el número máximo de fotos que soporta un niño o una niña a lo largo de sus cinco primeros años de vida antes de empezar a mostrar síntomas  de rechazo o alergia. El equipo de “Eyssi”, que es como llaman cariñosamente al profesor Eissenghendeldorf en “La Matrioska Discreta”, una alegre cantina del puerto de Liepaja, se propuso revisar el “Bimax” de Andorlinni, y fruto de su investigación es este nuevo baremo.

En realidad, “bimax” es el acrónimo simplificado del Baremo Andorlinni o BMMTS: “Besos Máximos por cm2 de Mejilla de Tía Solterona  que puede soportar un niño, o una niña, antes de empezar a odiar a la humanidad y querer invadir Polonia”. Eyssi cree demostrado que la mayor amenaza para la estabilidad emocional del ser humano ha dejado de ser la visita de la prima segunda besucona de la abuela para ser sustituida por un abuelo armado de móvil con cámara dispuesto a recoger momentos inolvidables que, de no ser convenientemente registrados, corren el riesgo de ser olvidados.

Hay personas que todavía creen que una foto te roba el alma. No tiene nada de extraño. También lo pensaban en viejas civilizaciones de los espejos. Para brujas y sacerdotisas de vudú, una fotografía puede ser una puerta de entrada para sembrar de mal de ojo tu vida, y hay personas enfermas de Trastorno Dismórfico Corporal que sufren obsesión por su imagen, se ven feas y defectuosas, y viven esclavas del maquillaje y el selfie hasta su total destrucción social.

Al otro lado del espectro histérico-fotogénico se encuentran los seres incapaces de disfrutar un lugar, un momento, una cita, si no puede dejar constancia fotográfica de ello. Es como si el síndrome machista que dicta que lo importante de hacer el amor es contarlo después se hubiera extendido a toda actividad de ocio. Como si viajar a Pekín y conocer la Ciudad Prohibida no mereciera la pena si no puedes hacerte un selfie a la puerta y contarlo; como si lo único importante de cenar en un restaurante de mérito fuera fotografiar el plato en lugar de probarlo.

Afortunadamente, estas mis nietas saben decir que no a tanta foto con el móvil. Casandra, la menor, usted sabe, sencillamente se niega, o se distrae con cierto desprecio hacia el ilusionado abuelo empeñado en interrumpir un buen momento de juego o conversación con una foto, ¡otra foto! Martina, la mayor, ya le dije, prefiere intercambiar papeles, y es capaz de obligarte a una auténtica sesión de modelo profesional: “Abebo, mira hacia allá, abebo sonríe, ahora triste, ahora ponte la mano en la cara…”.

No es mala cosa hacer entender a los niños que la fotografía es algo más que un simple registro de momentos, o un reto permanente por salir guapa, muy guapa, o sencillamente guapisísima de la muerte. Que una foto puede ser arte, información, recuerdo o diversión, y que todo tiene su momento y su lugar. Que “Dios hizo la luz no solo para mostrar al mundo que somos bellos, sino para que podamos descubrir la belleza que hay en el mundo, la que muestra y la que esconde”, como escribe Hendersson Miles en su folletín Luz y Perdón, o que “una foto no roba el alma de las personas, pero a veces nos ayuda a recordar que hay alma en los seres, en los paisajes, y en los objetos”. Nada hay más triste, amigo espía, que repasar 1.200 fotos en el archivo del móvil, pero nada más hermoso que abrir el álbum junto a un ser querido y compartir emociones.

Estas cartas comenzaron contándole que una foto de Casandra, la menor, ya sabe, podía sembrar un verso en el subconsciente. Entiendo que a un agente de la CIA esto le resulte estúpido, porque ustedes lo que aprenden es a encontrar pistas y leer metadatos en cada detalle de la misma.

Hoy terminan con otra foto de ellas y una reflexión sobre el riesgo de saturación y posibles males derivados de una forma invasiva de entender la tecnología…

Ha leído bien, mi buen Smitty: terminan. Quiero comunicarle, amigo mío, que acabo de hallar la pastilla que solía tomar antes  de adivinar su existencia vigilante al otro lado de mis aparatos electrónicos. Ha aparecido mientras buscaba micrófonos ocultos en los vagones de mi viejo Ibertrén. Estaba ahí, en el hueco que queda entre el polyspam y el transformador, yo creo que alegre de volver a ver la luz del día.

No estoy muy convencido de querer ingerirla de nuevo, porque en el fondo, a mí me gusta  sentirme acompañado en mis largos días de exilio, en mis noches de insomnio, en mis inmersiones por el mundo proceloso de las redes sociales. Saber que todos los movimientos que registra la pantalla de mi móvil son puntualmente analizados por la Agencia, merced a su profesionalidad y constancia, produce en mí un íntimo placer, no me avergüenza reconocerlo.

Durante estos largos meses de vigilancia intuida no he hallado razón alguna para llamar por teléfono al amable doctor que solía escuchar mis llamadas de angustia, darme cita inmediata, y firmar una nueva receta. He llegado a un momento de mi vida en que cualquier angustia se disipa viendo fotos de Martina y de Casandra, rememorando sus rasgos de genialidad, el modo en que me hacen sentir querido y contarlo… ¡que se entere Langley entero! Cierto que podría hablarle de otras cuantas personas que hacen de mi vida un motivo para sentirme bien, pero doy por hecho que tienen ustedes pinchados también sus teléfonos y que, por tanto, nada nuevo aportarían mis reflexiones a sus conclusiones.

Ningún abuelo hace daño al mundo hablando de sus nietas, y en su presencia constante, espía de mis entretelas, ¿espía que me amó?, claro que sí, encontré todo un estímulo para recuperar mis ganas de escribir. Incluso de leer…

Pero creo que debo tomar la pastilla… despídame, por favor, de su espectacular y recta compañera, a quien ni por un momento otorgué el grado de familiaridad y aprecio que a usted. Hágame caso: déjese de selfies, de fotos robadas, y capture una imagen de ella que muestre más su alma que sus curvas…  Y por supuesto, transmita mi agradecimiento a Langley, por este regalo en forma de lector obligado y abnegado que he sentido en usted.

“Dovizhdane” agente Smith; adiós amigo.

 

 

Anotación 11/XXX/19: URGENTE

 

Agente Yolanda Samuelson – Seguimiento de dispositivos – Objetivo 674

 

Incidencia: Supuesta carta de despedida de Objetivo 674 a su contacto en Langley, alias Smith, tras la inserción de una fotografía como salvapantallas en su ordenador.

 

Datos: La imagen recoge a dos niñas apoyadas en una pared con inscripciones y dibujos, en posición de rechazo hacia el fotógrafo. En la pared, se observan las siguientes anotaciones: “to you” “F & I”, un corazón, un 4 y un símbolo de infinito. Objetivo 674 vuelve a utilizar una cita de F. Hendersson Miles.

 

Conclusiones:

Objetivo 674 relata que el  N.I.E.T.A.S. se halla en proceso de descomposición, al menos en lo que se refiere a su dependencia orgánica del A.B.E.B.O. El comando Casandra, la menor usted ya sabe, se niega directamente a seguir instrucciones a la hora de fijar objetivos, mientras que el otro comando, Martina, la mayor, como le digo, corrige órdenes y toma sus propias decisiones.

Objetivo 674 por fin da indicaciones que nos permiten penetrar en la organización, con sede en Letonia, en cuyo puerto se hallaría una guarida camuflada bajo la indicación “La Matrioska Discreta. “Eyssi” es el nombre clave de un tal profesor Eissenghendeldorf, que imparte doctrina a partir del I.F.I.NN. Eyssi habría sustituido a un activista italiano, Andorlini, creador del B.I.M.A.X, y la estructura parece querer prescindir de Objetivo 674, cuya filiación en el A.B.E.B.O. habría dio descubierta.

No es casualidad que Objetivo 674 acuse a una entidad nombre clave “Doctor” de la responsabilidad de poner fin a su actividad, y que Eyssi sea señalado como profesor de la Facultad de Psiquiatría Familiar de Lipeaja, en Letonia.

La cita de Hendersson Miles indica que el uso de tecnología nuclear de la que dispone la organización deja de ser usada para mostrar al mundo su poder y empezará a ser utilizada para destruir instalaciones secretas de algunas potencias occidentales. Ferroviarias, posiblemente, y en China.

Creemos urgente destacar una unidad operativa a Letonia, y poner en estado de alarma a todas las agencias occidentales.

 

Anexo 1:

Sobre Hendersson Miles, aportamos página de Wikypedia, ante las dudas sobre si Objetivo 674 se inventa o no las citas. La página estaba en el ordenador de Objetivo 674.

Anexo 2:

Concluida esta misión de vigilancia, tanto el agente Williams como yo nos tomamos un descanso, lamento haber dado la impresión de que mi compañero se comportaba inapropiadamente. Es un excelente fotógrafo capaz de retratar mi alma y no mis curvas, me ha enamorado.

 

Anexo 3:

En efecto, los de Hendersson Miles era mentira. La página de Wikipedia es un montaje.

 

Anexo 4:

O no…