Café Bohemia

Hoy libero la palabra

 

Hoy libero la palabra de toda atadura.

Tal como la pienso escucho, pero nada os digo

pues vuelan menos libres las palabras

si arrastran consigo una cruz de sonido.

 

Pienso las palabras como quien mira un cuadro,

imbuido de libre albedrío,

y leo "negro" pero no leo color

ni raza,

ni estado de ánimo o abismo,

pues bebo la palabra a salvo del idioma,

invisible al ojo hipergramático,

desclavada del diccionario crucifijo.

 

Y surge "perro" mas no surge un animal,

ni un traicionero adjetivo,

ni un cansancio sediento,

ni un aciago destino...

Olvidado el dios idioma al cual rezo

en los días de domingo

"perro" y "negro" simplemente

me despiertan el apetito

con su dulce aroma de canela,

con su concreta sucesión de vocales,

con su acertijo

de cueva de dragón,

de héroe glotón y antiguo.

 

Mezclo sin conciencia los términos

sin atender a más hecho que el color esquivo

de los ojos que al aire los impulsan

desde tantas lenguas muertas de los países que habito

con el corazón.

Fonemas y monemas sin sentido

erizan mis arterias de placer

con alquimia y con ritmo

mientras cruzan libres las fronteras de los paisajes,

esquivando el barro de los caminos.

Y admiro "refugiados" con verbos  conjugables

que nacieron sustantivos,

y no veo desgraciados

ni invasores o asesinos.

Tampoco observo corazones asustados,

ni sueños de guerra o frío.

 

Descerrajo la cárcel de diseño,

abro las celdas del periodismo.

Huye la memoria circunscrita de los bardos de antaño,

y sucede que donde pone "nobleza"

nadie lee prócer o rico,

conde, caballero andante,

conciencia de orgullo limpio...

 

Amar a la palabra y no herirla

con un caso acusativo

exige declinación,

aceptar el compromiso,

dejar que emprenda su vuelo

ahíta de subjuntivo...

Y al revolotear de las letras que componen el verbo "amar"

descartar el posesivo

y la rima con "mandar" del poeta de lo antiguo

Viajan las sílabas transparentes

que aman el verbo amor

y no se entiende asesino,

dominio, cuerno, poder,

ni esclavo sufrimiento clandestino...

 

Sueño en todos los idiomas que el hombre urdió

porque renuncio a las lenguas

si esclavizan el camino

del sentir al verso libre

y del poema al destino...

 

En esta bella anarquía desatada

adverbios con acentos se muestran su cariño,

bailan los sintagmas liberados de sus miedos,

las tildes allanan los caminos...

Y en el armario del alma

se refugian los libros.

Se inundó la academia de libertad

y no veo desorden cuando esa palabra miro,

ni escucho la bota de la revolución,

ni las siete plagas de Egipto.

Los colores que me envuelven

no los fabricó un químico.

 

¡Qué cosa la libertad

que nunca dice lo mismo...!

 

Hoy liberé la palabra

y por eso ya no escribo.

 

 

Piedra

 

Habré tropezado tantas veces en la misma piedra

que hasta las hienas se apiadan de mi humana condición.

Amaré, perderé y caeré cuanto preciso sea

 

hasta que olvide latir una mañana el corazón.

Nunca podré renunciar a la llamada del misterio

que cada misma piedra esconde en sueños de pasión.

 

Con las piedras que me siembras levantaré un monasterio.

Con el polvo que muerdo dibujaré otros caminos.

Con la luz que me deslumbra contornearé tu hemisferio

 

para detrás de tu reflejo borrar mis desatinos.

Memoria olvidada quedarán de aquellas otras vidas

que debieron ser vividas en pos de otros destinos.

 

Pero si el mío es este de tropezar abriendo heridas,

la sangre que me queda será la voz que me reclama

apostar y no retroceder en todas las partidas.

 

No esquivaré la roca del camino ni la rama,

aunque laceren mi rostro dolorosas las espinas,

porque si un desafío en la mirada aviva una llama

 

el mundo se transforma en incendio de toda razón.

Buscaré, sabré, caeré... me levantaré mientras pueda.

(Los dioses y las hienas se disputan mi corazón).

 

En herencia te dejaré la última misma piedra

que abatió de una vez por todas mi espíritu salvador

de tristes amantes presos en una cárcel de ausencia.

 

En mi último poema te hablaré del desamor

pues nada más coseché viajando de piedra en piedra.

Quémalo... y que mis versos al menos te den calor.

 

 

Oración

 

El sueño del amor que vence el tiempo

Anidó entre nosotros

Y me hizo hombre.

 

Acepté llenar mi cáliz con la luz

De tu mirada limpia

Y apagaste mi sed de amor

Por los siglos de los siglos.

 

Enfermé de pasión

por el calor de seda de tu cuerpo

Sufrí en calvario la distancia

Y los celos del viento que te acaricia

Fueron mi cruz en tiempos de hiel

Y de abandono.

 

Pero tu idea luminosa

Vencedora del tiempo y del sudario

Rescató de la esclavitud de losa

Este amor resurrecto e incorruptible

 

Porque el sueño del amor

Guio mi viaje a los infiernos de tu ausencia

me devolvió hombre y me regresó eterno.

 

Amén.

 

 

Sobre la musa

 

Un cementerio lleno de ilusiones

es el viejo cuaderno donde vierto

versos sin cuento, poemas, canciones...

Escribo por impulso, sin concierto.

 

Me bendice la musa en ocasiones

y nacen las palabras con acierto.

Caen las metáforas a borbotones,

escapan raudas con destino incierto.

 

De poeta mi corazón se inflama

pensando que esta vez la musa es fiel,

y persigue la voz que le reclama.

 

Poco después apágase la llama

y el amor de la musa es pura hiel

que mata de dolor a aquel que ama.

 

 

Otoño

 

Este otoño está sembrando el cementerio de tumbas nuevas en la pequeña ciudad donde vivo,

agujeros negros que restan sonrisas y paseos del número racional de mis amigos.

 

Esta mi ciudad es el lugar donde voy muriendo entre risas y nubes, envejeciendo de amor,

inventando excusas que alejen de nuestras almas el lastre recóndito del rencor.

 

Son tumbas que brotan llenas de flores y de mensajes de adiós que se oyen muy adentro,

en silencio quizá por el miedo y la esperanza de no ser más que un hasta luego.

 

Imposible no pensar que un mal tiempo que sople arrastrará las flores secas muy lejos

Y que serán rasgos de mármol los que fijen la memoria de los amores muertos.

 

No es mala cosa morirse en un día de otoño con luz de hojarasca y atardeceres inciertos,

pues el alma no piensa en otra cosa, despacio late el corazón y corre lenta la fantasía en el cuaderno.

 

Sin duda mejor que vivir ahíto es un morir sediento,

pero tranquilo, pero sereno, pero esperando conocer al fin lo único que de siempre supimos bien cierto.

 

Podría morir sediento de luces otoñales llamando en mis pupilas al ser que llevo dentro

si el reflejo de esos rayos rompiera su trayectoria por cincurvalar la morena cascada de tu pelo

 

Solo un lágrima regalaría mi ansiedad al viento llegado el momento

si Dios me regalara un otoño de Cuenca para la hora suprema... un lágrima de amor y un suspiro de miedo.

 

Ignoro si estaba escrito... pero brotan tumbas nuevas con nombres conocidos este tiempo

que llena de otoño los pulmones y de flores y de adioses el modesto cementerio.

 

 

 

El invierno que apaga el sol

 

El invierno que apaga el sol y desnuda los árboles

descubre los nidos de los pájaros que se fueron

al reclamo de días largos y cielos mejores.

 

Contraluz de abandonos y metáfora del fuego

que calentaba un hogar de canores sin estufa,

los recuerdos se agolpan tiznados en blanco y negro.

 

Recortan el cielo estos nidos desvelados con saña que perdura,

rompiendo el dibujo leve, suavemente tejido

al rumor octosílabo de los ramas desnudas.

 

En un invierno de tan largas tardes escondido,

presuntamente a salvo de toda fruta prohibida,

la luz de las llamas en el hogar juega conmigo.

 

Escapan los colores de la leña consumida

y entre la pena dibujo perfiles olvidados

sobre el manto grisáceo que descubre la ceniza...

 

Esta chimenea de mi alma es fiel retrato

si es que van consumiéndose abrasadas las memorias

que un viento frío en un día invernal ha desvelado.

 

Afloran como nidos de pájaro emigrado

para romper la armonía del árbol y el contorno

en el contraluz severo de un cielo gris y claro

al que habremos de anhelar un día... ¡mas no tan pronto!.

 

 

Pero existen árboles

 

Pero existen árboles que en invierno

protegen su color sin desnudez.

Engañan nuestra vista cada vez

que enarbolan su verde sempiterno

 

Su firmeza aparente es un eterno

renovarse esperando la vejez.

Cambia la acícula con rapidez

como corre el agua en el río eterno.

 

En los pinos constantes mi retrato

podrás adivinar si al fin comprendes

que la dulce indolencia con que acato

 

la feliz alegría y el mal rato

proviene de un corazón que tú enciendes

de pasión en torrente sin recato.

 

 

 

 Reencuentro

 

Nosotros los de entonces ya no somos los mismos (Pablo Neruda)

 

 

Risas y recuerdos... pero algo en este encuentro me dice

que el pasado no retorna ni devuelve lo vivido

 

La primavera en tus ojos no es aquella primavera,

ni nosotros los de entonces somos aquellos los mismos.

No has sentido aquel revuelo de neuronas que despiertan

en el fondo del armario viejos sueños escondidos.

 

La rutina es un pecado que se ceba con la ausencia

y los dioses lo castigan con un velo de sonrisa.

Bienvenida realidad. Adiós leyenda de emoción...

Y sin embargo, al aire de tu deambular se aviva

un rescoldo de aventura que otra vez quiere ser fuego.

¡No suspires en silencio, no se encienda otra pasión!

 

 

Meditatio

 

Acepto que he de rogar Dios por las malas personas,

siempre que la doctrina acepte que no las quiera junto a mí.

Acepto con humildad que al Señor no se le condiciona,

pero es que la doctrina no es siempre como yo la entendí.

 

Como buen cristiano viejo que la doctrina cuestiona,

pregunto al Dios que no responde... aunque a veces sí.

Es el rumor del viento y del color el que razona

y espurga de doctrina la llamada que sentí.

 

 

Soneto de juventud

 

Si supiera escribir te escribiría

el soneto más triste que pudiera.

Soneto lacrimoso en que cupiera

la pena que me quema todavía.

 

La pena por la que arden mis heridas

no podrán apagarla ni la tierra

que me cubra cuando muera y no sienta

ni el lento huir del tiempo en la otra vida.

 

Por más que lo intentara no podría

clausurar el recuerdo más que amargo

que imprimieras en mi mente un día:

 

Aquella mirada endurecida,

aquel adiós tan tenso y prolongado,

aquel beso tan cruel de despedida.

 

 

Sobre la verdad

 

- La verdad es virtud...

- Pero ¿y la virtud?

 

- La virtud es equilibrio...

- Pero ¿y el equilibrio?

 

- El equilibrio es arte

- Pero ¿el arte...?

 

- El arte es alma

- Pero ¿entonces el alma?

 

- El alma es amor

- Pero el amor...

 

- Deberia ser la verdad

del alma,

y la virtud

del alma,

y el equilibrio

del alma.

 

Cerrar el círculo de la Creación,

de la cual fue motor e inspiración.

 

Calmar las aguas, domar los vientos,

iluminar el paso del tiempo...

 

Pero su fuerza es revolución

que arrasa con la verdad,

con el alma y la virtud,

a lomos de una pasión.

 

- Pero ¿la pasión?

- Es todo...

cuando se tiene corazón.

 

 

Cómo no decirte esto

 

Cómo no decirte esto,

cómo no contarte aquello,

si la voz que me habla,

el corazón con que pienso

me preguntan siempre y quedo

cuál será tu pensamiento.

 

Quieren saber tu opinión

de todo acontecimiento,

y si te brillan los ojos

con las cosas que te cuento.

 

Que te pregunte me dicen,

y les escucho y no entiendo.

Y si no escucho me miento

porque es mi voz lo que siento.

 

Cómo no decirte aquello,

cómo no contarte esto...

 

 

Tatuaje

 

Todo te comenzó como el destello de un verso.

En aquella playa de tu cuerpo inmaculada,

por tu voz electa como esquina de la nada,

germinó la semilla vital de tu universo.

 

Resultó el nacimiento de tu vientre plano

para la anábasis de un poema beso y grato,

el laberíntico encuentro piel  y grafiado

de historias que acaricias mil veces con tu mano.

 

Y en el dintel de tu vientre nació una rosa

de sugerente raíz hacia tu entraña lisa:

los pétalos teñidos con tu sangre sin prisa,

como símbolo de perfección central reposa.

 

Al tiempo fue una araña la que trenzó su nido

con azul geometría donde tu pelo brota.

En el brazo una letra... en el hombro una nota

con el título de tu canción entretejido.

 

Te ofreciste en sacrificio al dios de la memoria.

Enterraste la raza en leyendas circunscritas

que delante del espejo y frente al mar agitas

mientras busca tu anatomía otra nueva historia.

 

Hay un hada burlona que sueña tu homoplato

donde un sol naciente dispara un haz de rayos.

Un fuerte puño alzado, testigo de otros mayos,

protege tu costado de las zarpas de un gato...

 

Una fina madreselva escala por tu espalda

y ahoga entre sus ramas los besos de un amante.

Con el pie sobre tu ombligo, poderoso un atlante

se columpia de tus senos en una guirnalda.

 

Jeroglíficos de Egipto, versos de la China,

nombres inventados en leyendas nunca escritas,

se enredan en tu pierna con dos princesitas

que no hallan el amor porque tu cuerpo termina.

 

Cada arista de tu ser inicia un nuevo tema,

y más estrellas no caben en el universo.

Todo te comenzó como el destello de un verso...

¡Con el paso del tiempo tu cuerpo es un poema!

 

 

El diputado que perdió la poesía

 

A Julián Huete

 

Un gestor que gustaba hacer sonetos

encerró en su agenda de trabajo

por un tiempo a la musa... y a destajo

resolvía problemas y decretos.

 

Añoraba del verso los secretos

y a veces murmuraba por lo bajo

canciones que su genio nunca extrajo,

perdidas en partidos vericuetos.

 

Ya no encuentra en la música consuelo

y todo ello le parte el corazón

pues encima le miran con recelo

 

vecindario, prensa y oposición.

Del Parnaso ganar quisiera el cielo...

!Manda al carajo la Diputación!

 

 

En tu reloj y el mío

 

El tiempo no corre igual en tu reloj y el mío,

nuestros ojos no dibujan un mismo horizonte,

tampoco es tu aire el aire que respiro.

 

Nunca sabrás lo que de ti mi sueño esconde,

ni se fundirán tus recuerdos con mis recuerdos.

No será tu voz el eco que a mi voz responde.

 

Sin embargo seguiré echándote de menos

cada vez que el hecho de vivir se me presente

como la búsqueda de unos ojos hechiceros.

 

 

Si el miedo no fuera la respuesta

 

¿Y si el miedo no fuera la respuesta?

¿Y si tu mano y mi mano,

y la mano del hermano,

y otras más hermanas manos,

protegieran en cadena

el corazón de este pueblo

que ya quemó los vientos

sin exhalar un aliento

de temor ni pena?

 

¿Y si la violencia no fuera la propuesta?

¿Y si tu corazón y mi corazón,

y del hermano el corazón,

y el corazón de la razón

cubrieran de coraje

el alma de este pueblo

que  ahogó en sangre su existencia,

y convocaran una resistencia

de acero y convicción?

 

¿Y si fuera la mejor protesta

mirar de frente al esbirro

de quien nos quiere sumisos?

¿Y si el esbirro entendiera

que no es más libre o más rico

que aquellos desposeídos

que nunca se doblegan?

 

Adiós interés compuesto

del poder del usurero.

Se oxidarán las reservas de plomo

en el alma de fusiles en descanso

huérfanos de dedos funcionarios

que exigen la medalla y el oro

por oposición... a toda oposición.

 

Adiós buitres sin fondo

nunca ahítos de injusticia.

Quedáos vuestro cloroformo

de miedo y de santería.

Pues tenemos la respuesta,

pues tenemos la propuesta

y tenemos corazón

para elevar la protesta

investidos de razón.

 

 

 Es niña tu piel tan blanca

 

Es niña tu piel tan blanca

que pareciera que el sol

nunca te besa.

Tu rostro en la mañana

regala todo el color,

gentil princesa,

menos tus ojos que guardan

la oscuridad y el fulgor

de la luz presa.

 

Solo tu sonrisa franca

es más blanca que tu tez.

Y cuando ríes,

compiten por mostrar tu alma

tus labios, fuente de sed,

con los rubíes

que dan vida a tu mirada.

Mas cuando callas no sé

a quién sonríes...

 

Pero hoy no resplandeces

con el aura natural.

Tu anatomía

no es firme como otras veces.

Te está robando algún mal

toda armonía.

Cansada o triste pareces...

¡Si te pudiera contar

la pena mía!

 

 

Otoñal

 

Al amanecer de un sueño te convoco

si queda en tu alma un hálito de vida.

Reclamo el horizonte y tu sonrisa

y el brillo almendrado de tus verdes ojos.

 

Hoy que el manto de la noche se avecina

sobre este corazón que lo amó todo,

hoy que está muriendo poco a poco

el derecho a yo querer como quería,

 

me dispongo a surcar ríos de oro

a lomos de la última sirena

que mire con dolor sus sueños rotos.

 

Por tu querer romperé yo mi condena,

para que sea tu vida plena en todo

aprenderé a no morirme de pena.

 

Al amanecer de un sueño te convoco

mientras quede en mi reloj algo de arena

y un eco de ilusión pidan tus ojos.

 

 

Portugal oceánica

 

Es una puesta de sol.

Es otra, pues no hay dos iguales.

Es una puesta de sol en la mar océana.

Las nubes a lo lejos dibujan el sueño de nuevos mundos

mientras mi corazón añora un mundo nuevo.

No es otra puesta de sol,

ni soy yo Vasco de Gama rezando a Dios

el último de sus atardeceres portugueses,

pendiente de embarcar con el alba y poner rumbo a su cita con la Historia.

Añora mi corazón un mundo nuevo

mientras el sol se precipita sobre una mar inquieta

a la que arranca destellos de luz y sal.

Y quiero adivinar el Nuevo Mundo

en la costa inventada por las nubes tras la bruma,

engañados mis ojos por el sueño de libertad

que solo se alimenta de los hechos

de aquellos navegantes que supieron

trazar las sendas del viento y de los mares

entre olas de Fé e incertidumbre.

 

Es de azul de plomo esta puesta de sol,

envuelta en brillos arrancados.

Portugal enseña al alma la belleza de un sueño sin fronteras,

y asomado al que fuera el último mirador del mundo viejo

un canto de sirena borincana

te envuelve de libertad el sentimiento.

Otra será mañana la puesta de sol,

hermosa y presa en un paisaje dibujado de montañas...

Pero es ahora cuando mi corazón

quiere surcar las olas.

 

 

Soneto de otoño

 

Tu alegría sin miedos me condena.

Tu vida en plenitud me empequeñece.

Si el eco de tu risa me acontece,

el peso de los años me envenena.

 

Ya no creo en los cantos de sirena

porque nada es ya lo que parece.

Pensar en el futuro no apetece

si grabaste mi nombre sobre arena.

 

Un sueño desprendido me sostiene,

un hálito de fe que me alimenta... 

Morirse poco a poco es lo que tiene.

 

Mientras, corres la vida solo atenta

a la voz de un futuro que te viene

y que a mí me envejece y atormenta.

 

 

 

Soneto y estrambote de peineta

 

La peineta que lanza nuestro edil

a la hora de esgrimir un argumento

señala que sin duda está senil

o que más que político es jumento.

 

Meteduras de pata tuvo mil

por no dejar las redes un momento.

Enganchado, histérico y febril,

tan solo cuando insulta está contento.

 

Normal que en su partido ya no quieran

que opte una vez más a la alcaldía

y que otros aires y otra Luz prefieran,

 

aunque nadie jamás pensar podría

que escocido porque a él no lo eligieran,

una peineta lo retrataría.

 

No gana para sustos la gaviota

con prietos mariscales y casados…

¡Vaya apagón de luz! Nadie les vota.