Escrito en el mantel

Sobre una foto de desechables.es

Un mantel de papel es siempre una tentación para cualquier tipo aburrido que, bolígrafo en mano, espera ser atendido en una terraza de cualquier ciudad turística. Recuerdo que había bastante ajetreo para una sola camarera aquella tarde de agosto, así que me senté sin esperar a que recogieran la mesa y cambiaran el mantel. Recuerdo que conseguí, cazando a la espera cual selvático felino, atrapar la atención de la joven en una de sus rápidas idas y venidas por entre el mar de sillas y clientes, y que tranquilizado por su gesto de cabeza a modo de “ya le he visto”, pude relajar mi sexto sentido de depredador para ponerme a pensar en cualquier cosa. No recuerdo en qué momento exacto mi mano encontró el negro rotulador compañero de tantas esperas, ni sé calcular el tiempo que permanecí absorto, observando al paisanaje,...

 

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