Martina ante el espejo

“- Pero un sueño no es la realidad

-¿Quién te dice cuál es cuál?”

Lewis Carrol (Alicia a través del espejo)

 

 

Querido agente Smith:

Resulta asombroso cómo la tecnología puede servir para ganar tiempo al tiempo, acelerar procesos antaño infinitos o convertir este mundo en un universo diferente cada semana, por mucho que sigamos dedicándonos a lo mismo con patética tozudez: acaparar recursos y arrear estopa a quien no nos los regala por un módico precio. Esto es cierto y ni siquiera resulta original. Si usted hubiera escuchado zarzuela, sabría por Don Hilarión y sus compañeros de tertulia que “hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad, que es una temeridad”.

Pero la tecnología nos permite también recrearnos en la suerte de lo eterno, y convertir un momento único captado con una pésima fotografía en un remedo de cuadro romántico, de cuando los primeros impresionistas captaban la forma a través de la luz, con explosiones controladas de color que despiertan en el cerebro del observador toda su capacidad de recomposición de líneas, distancias, sensaciones y emociones para entender algo que surge de más allá del lienzo, que no es otra cosa, al fin y al cabo, que un espejo tramposo que devuelve la luz del sol con la traducción a medio hacer.

Ya supongo que a ustedes en Langley como mucho les harían leer “El arte de la guerra”, y de cuadros lo justo para entender cómo se mueve el tráfico de obras de arte para financiación de organizaciones subversivas. Así que se estará usted preguntado a qué viene este rollo de la explosión de colores y la luz descompuesta y las nuevas tecnologías y la zarzuela… me explico.

Un día de tantos, Martina, la mayor de mis nietas, usted ya sabe, disfrutaba exultante con su disfraz de bruja, que igual podía ser de hada de luto puesto que no había escoba. En un momento dado, después de una larga y alegre perorata con su lengua de trapo, se impuso un silencio sospechoso. El silencio en sí puede ser un aviso escandaloso. En la selva, cuando las aves se callan es que ronda un depredador, como todo el mundo sabe. El día que trabaje usted con la superespía de película de Bond entenderá que puede haber silencios incómodos, por ejemplo cuando sugiera a su compañera eso de que el trabajo une mucho a las personas y a los espías mucho más (¡vaya truco deprimente, amigo mío!). Cuando hay niños en una casa, un silencio repentino es la más eficaz de las sirenas de alarma. Por eso, cuando de repente dejamos de escuchar a Martina, la mayor, ya sabe, empecé a buscar con la mirada para encontrarla apoyada en la banqueta del recibidor mirándose al espejo. Pude captar el momento con mi móvil, pero no conseguí una buena foto. Photoshop y sus filtros hicieron el resto, y ahora parece que algún alumno del mismo Degas la hubiera captado en un descanso de su clase de ballet mirándose al espejo…

No creo que a su edad eso de mirarse al espejo tenga una excesiva componente de coquetería y sí un mucho del mito del otro yo detrás del azogue. Tanto ella como Casandra, la menor usted sabe, encuentran divertido el juego de “a ver a ver”, que no es otra cosa que ir tocando e identificando superficies y texturas solo accesibles para ellas en brazos de alguien relativamente alto. Las lámparas de globo, por ejemplo, ejercen sobre ellas una terrible atracción y las golpean con la energía de un rematador cubano de voleibol, lo cual divide a la opinión pública en dos bandos enfrentados: el mundo, que lo considera gracioso, y sus padres, que no  lo creen en absoluto. Que los dueños de las lámparas sean sus padres puede que influya en esta disparidad de criterios a nivel universal. Y como en esto dicen que la democracia no cuenta, hemos tenido que desarrollar una complicada técnica de golpe suave, cuya virtud es la de conciliar posiciones, aunque no genere consenso.

Pues en ese jugar de a ver a ver los espejos exigen siempre una parada especial. Al principio, en sus primeros meses de vida, cuesta creer que entiendan que el ser pequeñito del espejo que les devuelve el saludo justo al instante de saludar fuera un reflejo de ellas mismas. No sé en qué momento adquieren esa capacidad de identificación de su propio rostro, pero debe resultar sin duda algo muy especial.

Si usted leyera algo más que literatura yihadista, o manuales de autoayuda sobre cómo conquistar a su compañera de misión de vigilancia y control, sabría que el espejo genera un montón de mitos, algunos de los cuales trascienden las novelas para penetrar en los libros de psiquiatría.

Alicia aprendió mucho más de la vida, el tiempo y el dolor colándose al otro lado del espejo de su habitación; la madrastra de Blancanieves veía en él a la voz de su propia negra conciencia. Martina, la mayor, usted sabe, empieza a ser consciente de su propia imagen, y como todo ser de dos años, gracias al espejo debe andar ya  reflexionando sobre cómo es eso de ser vista desde el otro lado de sus ojos claros. Hay algo mágico que no le aportan las fotos, ni los vídeos. Ella se mira, sonríe, y entiende por qué cuando sonríe el mundo se derrite a sus pies. Es el desdoblamiento del yo que todos sufrimos frente al espejo, y que a una mente en pleno desarrollo aporta sin lugar a dudas un montón de claves para adquirir plena conciencia de sí misma.

La verdad es que ignoro qué estaría pasando por su cabeza cuando dejó de bailar y de cantar para encerrarse en un mundo que encontraba prolongación más allá del espejo. Quizás estudiaba alguna de esas expresiones cómicamente forzadas con las que igual te explica que la luna es cascabelera como te acepta pulpo como animal de compañía cuando la cosa se pone seria después de alguna trastada. Pero puedo asegurarle que verse así, ruborizada por el cansancio, envuelta en su disfraz y asombrosamente guapa, tuvo que poner su mente a cien por hora… a mí todavía me pasa de vez en cuando, que me quedo parado ante el espejo tratando de convencer al sujeto del otro lado de que vivir no es tan difícil. Y cuando lo consigo, me afeito.

 

 

Anotación 6/XXX/18

Agente Yolanda Samuelson – Seguimiento de dispositivos – Objetivo 674

 Incidencia: Escrito dirigido al supuesto agente Smith acompañado de un documento gráfico tratado con un editor de imágenes que lo convierte en aparente pintura. El documento refleja a una niña apoyada en un taburete mientras se mira a un espejo.

 Datos: Según el laboratorio, el documento en cuestión es una fotografía tratada con Photoshop, con un efecto artístico denominado “pinceladas”. Analizados los cambios en el código binario del documento original, no se encuentra una carencia secuencial que indique un posible mensaje encriptado, aunque no se descarta.

 Analizado el texto, todo parece indicar que Objetivo 674 informa a su contacto Smith de que el comando “Martina, la mayor, usted ya sabe”, planea un atentado en el palacio de la Zarzuela con un explosivo de gran potencia y visibilidad. El atentado tendría por objetivo forzar a posibles suministradores a facilitar recursos a bajo precio. El método implicaría el uso de nuevas tecnologías, que un supuesto experto, nombre en clave: Hilarión, califica de barbaridad y temeridad. Siempre según el texto, el comando “Martina, la mayor, usted sabe” habría transformado su modus operandi en contacto con un supuesto técnico formado por “Degas”, lo que implica sin duda contactos con grupos terroristas radicados en el área francófona. Contrariamente a lo habitual, la orden de actuación vendría mediante la imposición de un estado de silencio. Controlar a dos posibles cómplices: Alicia y Madastra.

 Preocupa el entrenamiento de ambos comandos en el uso de globos de energía cubana, y las discusiones a nivel interno sobre el esfuerzo necesario para su manejo. Ante la oposición de los máximos dirigentes, nombre en clave: “padres”, Objetivo 674 afirma haber desarrollado un método neutro denominado “golpe suave”, que nuestros profesores en artes marciales tratan de reproducir.

 El nombre clave de la supuesta operación sería “espejo”, y la potencia del explosivo sería de alto nivel, puesto que “cuando Martina, la mayor, usted sabe, sonríe el mundo  se derrite a sus pies”. Seguimos sin nuevas pistas sobre el supuesto agente Smith, que ahora actúa coordinado con una compañera, nombre clave: “ Superespía Bond”.

 Nota para el departamento de personal: mi compañero Williams, repuesto de su episodio gástrico, deja mensajes en mi mesa sobre soledad, unión entre compañeros, y amistad. Recomiendo un estudio psiquiátrico para evaluar su competencia profesional o, al menos, una valoración sobre cómo le está afectando la soledad en sus ratos libres.

 Seguiremos vigilando.