Palabras de bolsillo

 

 Recogió las palabras sin orden ni concierto, pues no era su cometido.

Ella fue contratada para limpiar la sala después de cada reunión y eso es lo que hacía. Palabras, números enredados en fórmulas que asomaban como guirnaldas por entre teorías de todo tipo, preguntas sin respuesta caídas a poco de haber flotado en el ambiente... imposible prestarles atención si quería dejar la sala desinfectada de ideas y sentimientos para el siguiente encuentro, mitin, consejo o lo que tocara. “A mí…”, se decía constantemente para alejar de sí toda tentación de entender algo.

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