La fortaleza de Diógenes

“Inaceptable” es una gran palabra sin lugar a dudas. Guarda en sus cinco sílabas la fuerza de un paisaje barroco que describe la frontera entre el bien y el mal,  pero una frontera interior, personal e intransferible, que delimita únicamente aquel que la pronuncia. Porque cuando alguien califica algo de “i-na-cep-ta-ble”, el mundo se detiene lo justo para que todo aquel que lo escucha quede en suspenso, esperando el advenimiento del ángel de la dignidad. De hecho, si uno fuera tan argentino como en los mejores sueños podría decir con todo derecho que “inaceptable es una palabra regia”…

 

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